Near Field Communication (NFC), ¿qué es?

Según los datos presentados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2014, un 96,4% de los hogares españoles disponía de al menos un terminal móvil, una cifra elevada que seguro no ha dejado de crecer durante el año 2015.

Este porcentaje de usuarios se desgrana en la ‘Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares’ realizada en 2014 por el INE en todo el territorio español. Está claro que los españoles tenemos teléfonos móviles y los utilizamos, pero ¿sabemos todo a cerca de nuestro teléfono?

¿Qué es NFC?

Lo primero de todo es explicar el nombre. Las siglas NFC hacen referencia a las palabras Near Field Communication, que trasladándolo al español viene a significar ‘cercano a un espacio/campo de comunicación’.

Para que nos quede más claro, si queremos definir NFC tendremos que decir que es una tecnología inalámbrica, que funciona en la banda de los 13.56 MHz (en la cual no se requiere licencia de uso) y que procede de las etiquetas RFID, que están presentes en otros objetos como los abonos de transporte público. Sin embargo, NFC nació con un objetivo claro: convertirse en una plataforma abierta para dispositivos móviles.

Puntos fuertes y débiles

Si por algo se caracteriza la tecnología NFC, es porque su tasa de transferencia es muy rápida, y puede alcanzar los 424 kbit/s. Es decir, permite transmitir pequeñas cantidades de información o datos de forma instantánea, algo ideal para los teléfonos móviles. Otro punto a favor de la plataforma NFC, es que los dispositivos con esta tecnología pueden enviar y recibir información al mismo tiempo.

Por el contrario, si por algo no destaca la tecnología NFC es por su alcance de emisión, éste es muy reducido y apenas permite una separación de 20 centímetros entre los dos terminales.

¿Cómo funciona?

La tecnología NFC puede funcionar de dos modos distintos, el primero ‘activo’ que se produce cuando ambos dispositivos generan una conexión mediante la plataforma e intercambian datos. El segundo ‘pasivo’, cuando solo uno de los dispositivos está activo y el otro permanece inactivo pero lo aprovecha para intercambiar la información.

Sencillamente, podemos decir que la tecnología NFC nos permite llevar a cabo un intercambio de datos de forma inalámbrica, por lo que puede ser muy rentable a la hora de realizar tareas con el móvil, tales como la identificación, la recogida e intercambio de información o el pago.

  • Identificación: La tecnología NFC nos permite identificarnos ante un determinado dispositivo de lectura, mediante el uso de nuestro teléfono móvil, ya sea cuando nos acerquemos a validar el abono del autobús o al entrar a un determinado organismo público.
  • Recogida/intercambio de datos: Actualmente existe una gran cantidad de aplicaciones de mensajería instantánea que sin duda han colapsado todos los dispositivos móviles, pero nosotros te recordamos que con la tecnología NFC en combinación con las etiquetas RFID, puedes llevar a cabo tareas simples como la recogida o el envío de información y datos.
  • Pago con el teléfono móvil: Este es el mejor uso que hasta el día de hoy se le ha dado a esta tecnología. Utilizando NFC podrás pagar cualquier tipo de compra que realices mediante Internet, ofreciéndote una gran comodidad y rapidez de uso.
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